El bajo perfil
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Me acuerdo de cómo si hubiera sido ayer estar en mi colegio con una revista educativa y ver una ilustración que resaltaba el tema de respetar las costumbres, destacando una gran frase que reza así: "A donde fueres, haz lo que vieres". Me quedó tan marcado que hoy en día, tantos años después, aún me acuerdo de ella y en todo momento trato de aplicarla.
En su momento, cuando comencé con la seguridad en línea, cuando abundaba más aún en la privacidad y creía en el «anonimato», traté de borrar cualquier huella digital de mí, desapareciendo casi por completo de la red, cuestión que vino a darle demasiado asombro a amigos y familiares quienes me notaban diferente al resto y así era yo, entre menos interacciones, más feliz.
El tiempo pasaba y la vida me iba lanzando ostias, me ponía obstáculos y en sí, me colocaba a prueba frente a situaciones difíciles, aunque nunca me di por vencido, siempre que me caía me ponía de pie, pero este tipo de situaciones hicieron que mi mentalidad cambiara radicalmente, pasé a aplicar el mismo protocolo de seguridad en línea en la vida misma y así disminuí considerablemente mi interacción humana y los resultados fueron muy buenos a corto plazo.
Durante ese tiempo "el bajo perfil" fue mi capa protectora, a donde iba siempre analizaba el entorno, con quién podía interaccionar, con quién no, quién era de fiar, quién no, cómo podía actuar y cómo podía presentarme hacia determinadas personas, total, fue una «fachada» perfecta, mucha gente desvelaba su verdadera personalidad a la primera, cuestión que me hacía avanzar estratégicamente tal y como si de una partida de ajedrez se tratara, comencé a identificar las diferentes personalidades en mis diferentes entornos laborales y personales: los egocéntricos, los psico rígidos, los mimados, conversadores, liberales, chismosos, simpáticos, desleales, honestos, sinceros, mentirosos y un largo etc. A mi favor, siempre sabía cómo jugar con cada uno de ellos y así obtener algo, había personas que solo querían ser escuchadas, otras por alguna razón crecían egocéntricamente al hablar de otras personas, por supuesto era las de tener más cuidado.
La cuestión en particular era dar una forma, una versión, un color diferente al que realmente poseías y así sucesivamente ganar su confianza para posteriormente obtener algo o simplemente pasar desapercibido mientras realizabas tu próxima estrategia y créeme, era algo muy común… algunas personas, por lo general en mi trabajo, creían que yo era muy tímido, que tenía problemas de comunicación, incluso algunos me daban por tonto, más gracioso aún era cuando me explicaban conceptos técnicos tal y como si fuera la primera vez que escuchara de ello, pero no había ningún problema, realmente nos satisfacía a ambos; mientras a esa persona se le crecía el ego, yo ganaba confianza.
El bajo perfil es muy importante, hace que la gente de tu alrededor dude de ti, de tus capacidades, de tus creencias y de todo en general, cuestión que no te debe caer mal, al contrario, reírse de ello, ¿a quién tienes que demostrarle lo contrario? A nadie, al menos laboralmente, a tus jefes y en el entorno social, a tu familia como mínimo y eso que, considerando tu círculo familiar limitado (padre, madre y hermanos), la cuestión es que esto ayuda a sumar puntos.
Hay grandes economistas y oradores motivacionales que afirman que en la vida solo se necesita un golpe de suerte y en ello soy creyente debido a que cuando sentí que todo estaba perdido, que no iba a llegar a ningún lugar ¡bam! me surgieron dos oportunidades, mismas de las que no hubiera podido obtener sin mantenerme al margen y ser un poco ambicioso; tan curioso es que… laboralmente, cuando estaba en ese momento inestable, los jefes me llamaron, creí que estaba perdido, que de algún modo iba a salir «expulsado» pero no, me preguntaban acerca de un puesto en determinada área, uno del que se prestaba para crecer a largo plazo, pero me condenaría a vivir en el presente con lo más mínimo y a aguantar un proceso lento y tedioso, por supuesto me lo pensé, al rededor de 3 minutos, pero mi respuesta fue contundente «no», sabía que me merecía algo mejor, había luchado durante bastante tiempo por algo mejor y lo iba a obtener ¿qué creen? Dos o tres días después llamaron a ofrecerme el cargo en el que estoy actualmente y en el que posiblemente cumpla dos años certificables, mismos que me dan potestad para dirigirme a otras áreas como alternativa.
No es mucho, pero es honesto… sigo creyendo fielmente en el bajo perfil, debido a que no he necesitado ser "mejor que otros", hablar más que otros o hacerme notar más que ellos, simplemente cumplo con mis cosas y tomo las decisiones que, según mi criterio, parezcan la mejor opción y ante todo el silencio; cuando alguien habla demasiado se desprestigia.
El bajo perfil fue mi opción de vida, no busco resaltar, no busco ser más que otros, solo busco estar tranquilo; muchas gracias por leer.
